7.FERTILIZACIÓN EN RODALES DE EDAD INTERMEDIA.

Alrededor de los 5 años o antes, el potencial de una plantación para utilizar N y P generalmente supera el suministro disponible en el suelo lo que resulta en un crecimiento y desarrollo del área foliar restringido (Figura 3, Allen y otros 1990). Cuando se cierra el dosel, los rodales están generalmente muy reactivos a las adiciones de N o N+P en lugar de solamente P, siempre y cuando las grandes deficiencias de P se mejoren en la plantación o poco tiempo después de ésta. Las respuestas del crecimiento volumétrico varían dependiendo de los atributos del rodal/sitio y las cantidades de N y/o P aplicadas. Los resultados de una serie extensiva de ensayos de edad intermedia con fertilizantes en plantaciones de pino taeda establecidos por la Cooperativa de Nutrición Forestal indican que más del 85% de los rodales fertilizados reaccionaron a las adiciones de N+P. Los aumentos en el crecimiento que alcanzaron el 30% (1,41m3/há/año) durante un período de 6 años después de una sola aplicación de 90 kg/há N y 11,34 kg/há P son típicas. Las respuestas de más de 2,8 m3/há/año son posibles en algunos sitios. Para la mayoría de los rodales, tanto el N como el P son deficientes con respuestas a las adiciones de N+P mucho mayores que los efectos aditivos de los 2 elementos aplicados en forma separada (es decir; las aplicaciones de N y P son sinérgicas).

En rodales de edad intermedia, generalmente se observa una respuesta mínima a adiciones exclusivas de P, excepto en sitios muy deficientes en este elemento identificados por bajas concentraciones foliares de P y áreas foliares muy bajas. Las aplicaciones de 90 kg/ha de DAP (clasificadas como “P en rodales establecidos” en la figura 4) son generalmente utilizadas para remediar deficiencias de este nutriente en estos rodales. Las adiciones exclusivas de N pueden en efecto ser perjudiciales para el crecimiento en estos sitios con mucha deficiencia de P.

El gran aumento en el área fertilizada se ha debido principalmente al aumento en la fertilización de rodales de edad intermedia (Figura 4). En la mayoría de los sitios, una prescripción de 168 a 224 kg/ha de N más 28 kg/ha de P es utilizada para pino taeda o pino incienso. Se recomiendan dosis más bajas de N para el pino de hoja larga (Blevins y otros 1996). En general, este tratamiento se realiza como una aplicación de DAP y urea para proporcionar la cantidad de N deseada. A pesar de que la mayoría de los rodales de edad intermedia pudieran tener respuestas biológicamente satisfactorias a la fertilización de N+P, las utilidades de la fertilización están estrechamente ligadas al costo del fertilizante, a la mezcla del producto, y al precio de la madera en pie que puede obtenerse con la madera adicional producida. La aplicación de 224 kg/ha de N más 28 kg/ha de P actualmente cuesta de 65 a 90 dólares por hectárea. A este precio, la fertilización es una inversión muy atractiva con tasas internas de utilidades que exceden el 15%. Hasta hace poco, se esperaba hasta después del primer o segundo raleo para fertilizar con el objetivo de maximizar las utilidades en la inversión. Esto ha ido cambiando a medida que se han reconocido las necesidades nutricionales a comienzos de la vida de la plantación y los valores en aumento de la madera han hecho que incluso la fertilización temprana sea una inversión muy atractiva desde el punto de vista financiero.

Las técnicas de diagnóstico para identificar los rodales de edad intermedia que responderán biológicamente a la fertilización han sido sustancialmente revisadas en épocas recientes. En el pasado, las características del rodal (ejemplo, el área basal y el índice del sitio), el tipo de suelo/fisiográfia, las concentraciones foliares (Colbert y Allen 1996) y la experiencia fueron usadas en conjunto para identificar los rodales que potencialmente podrían responder a la fertilización y para prescribir los elementos y cantidades apropiadas a aplicar (Allen 1994). Desafortunadamente, la habilidad para predecir la respuesta de un rodal individual era limitada. Esta situación ha cambiado con la aplicación de la reciente investigación de la Cooperativa de Nutrición Forestal que cuantifica los nexos entre la productividad del rodal, área foliar, y disponibilidad de nutrientes (ejemplo Albaugh y otros 1998). Las diferencias entre el área foliar actual de un rodal y su área foliar potencial están siendo actualmente utilizadas para estimar la respuesta a las adiciones de nutrientes, el momento adecuado de la aplicación, los elementos, y las cantidades de aplicación. En palabras simples, el área foliar de un rodal con espesura adecuada (área basal > 23 m2/ha) debería ser 3,5 o más; de lo contrario, el rodal probablemente necesita N+P. La probabilidad y magnitud de la respuesta será mayor en áreas foliares más bajas.

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