1. OPORTUNIDADES PARA AUMENTAR LA PRODUCCIÓN Y EL VALOR

En el sureste de Estados Unidos se produce más madera industrial que cualquier otra región del mundo desde una base forestal que actualmente abarca casi la mitad de las plantaciones forestales industriales del mundo (Prestemon y Abt, 2002). En las próximas décadas, se espera que las demandas por madera continúen aumentando y se proyecta que la base de terreno utilizada para la producción de madera continúe cambiando de bosques naturales, cuyos dueños son particulares sin fines industriales, a plantaciones de pino. En general, las plantaciones han sido propiedad de la industrial forestal, que las ha administrado, pero actualmente son cada vez más las plantaciones que pertenecen a fondos de pensiones y a otros inversionistas. A pesar de que las remociones de madera blanda excedieron el crecimiento en muchas partes del Sur en la década de 1990 (Cubbage y otros 1995), publicaciones recientes indican que el crecimiento debería exceder las (remociones ) de cosechas dentro de la próxima década en gran parte de las áreas a medida que la base de terreno de plantaciones productivas siga aumentando (Prestemon y Abt, 2002). Claramente, los bosques del sur están siendo afectados por importantes cambios en cuanto a la propiedad de los terrenos y a su uso. El área en las plantaciones de pino y la intensidad con que estas plantaciones son administradas responden al suministro y precio de la madera e influyen en estos, lo que proporciona mucha incertidumbre en las predicciones futuras.

Históricamente, los dueños de terrenos forestales (tanto industriales como no industriales) se han concentrado en minimizar los costos por hectárea asociados al establecimiento y cuidado de la plantación. Este enfoque ha tenido como resultado que millones de hectáreas plantadas en el sureste de Estados Unidos tengan tasas de crecimiento que promedian menos de 5 toneladas verdes/hectárea/año. Estas tasas de crecimiento son sustancialmente más bajas que muchas otras plantaciones forestales en el mundo. Afortunadamente, modelos teóricos (Sampson y Allen 1999, Landsberg y otros 2001), ensayos en terreno empíricos (Allen y Lein 1998, Martin y otros 1999, Amateis y otros 2000, Jokela y otros 2000, Borders y Bailey 2001, Martin y Shiver 2002) y experiencias operacionales muestran que estas tasas de crecimiento están muy por debajo de lo que es posible lograr en el sureste de Estados Unidos. Con inversiones en sistemas silviculturales apropiados de plantaciones intensivas, las tasas de crecimiento que exceden las 10 toneladas/hectárea/año son biológicamente posibles y financieramente atractivas para un amplio rango de tipos de sitio. Los mayores gastos típicamente asociados con una silvicultura intensiva pueden aumentar los costos por hectárea; sin embargo, los aumentos resultantes en la producción pueden reducir sustancialmente los costos de producción por tonelada de madera cuando se consideran los costos variables (de tratamiento) y los costos fijos (de manejo de terreno y de manejo anual).

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